Preparándose para el verano de 2026
Prepárate para el evento de futbol más grande del mundo: cómo ganar en 4 verticales clave

Introducción
Millones de fans. Tres países. Una oportunidad enorme.
En 1994, Norteamérica fue sede del torneo internacional de futbol más importante del mundo. Los estadios se llenaron, se rompieron récords y una nueva generación adoptó un deporte que durante años había quedado detrás del béisbol y el futbol americano. Este verano, ese escenario regresa más grande, más fuerte y más conectado que nunca.
La magnitud de lo que viene se entiende mejor con números: FIFA proyecta que el ciclo comercial 2023-2026 generará 11 mil millones de dólares en ingresos, casi 50% más que el ciclo anterior en Medio Oriente. El torneo pasado alcanzó cerca de 5 mil millones de espectadores en todo el mundo. Pero este regreso a Norteamérica no es solo un evento deportivo: representa un cambio profundo en el comportamiento del consumidor a escala global. Cuando los aficionados llegan a las ciudades anfitrionas, sus expectativas cruzan fronteras: pagos instantáneos, traslados sin fricción y experiencias que se sientan locales, pero con estándar internacional.
Adyen procesa pagos para muchas de las marcas más importantes del mundo, lo que nos permite entender cómo los grandes momentos culturales impactan el gasto en tiempo real. Con base en los insights de nuestra red, este playbook analiza lo que puede suceder cuando millones de personas salgan a las calles, visiten tiendas y llenen estadios en Norteamérica.
Aquí encontrarás estrategias prácticas para retail, viajes y movilidad, entretenimiento y hospitalidad, además de recomendaciones concretas para prepararte ante picos de demanda, reducir fricción y convertir la pasión del momento en lealtad de largo plazo.
Retail

Cuando llegan los aficionados, también llegan los grandes tickets
Los grandes eventos deportivos no solo atraen multitudes, también traen viajeros de alto poder adquisitivo. Entre vuelos, hospedaje y boletos, la mayoría de los visitantes entra en una categoría de gasto premium, convirtiendo las zonas céntricas en verdaderos polos de alto consumo.
Analizamos datos de nuestra plataforma durante el verano de 2025 en Estados Unidos y encontramos que los compradores internacionales representan una parte significativa del gasto en retail, especialmente en categorías como moda y joyería. Mientras el consumidor local gasta en promedio $110.90 dólares en vestimenta, el visitante internacional alcanza $186.52 dólares por transacción, es decir, alrededor de 70% más.
Los visitantes europeos representan 38% de las transacciones internacionales. Sin embargo, los turistas de Asia, en particular China, Japón y Corea del Sur, destacan como verdaderos “super compradores”. Su ticket promedio en retail llega a $306.40 dólares, casi $188.00 dólares por encima del promedio europeo ($118.50 dólares). Además, 1 de cada 10 compras realizadas por turistas japoneses en tiendas de lujo supera los $442.70 dólares.
En el caso de América Latina, países como Brasil, Argentina y Colombia también superan el promedio europeo, con un ticket promedio de $157.47 dólares.
En conjunto, estos datos confirman que ser sede de un torneo internacional de esta magnitud no solo incrementa el volumen de ventas, sino que activa un segmento internacional premium enfocado en categorías de lujo y alto margen.
Esto significa que no se trata únicamente de volumen, sino de rentabilidad. La oportunidad es especialmente clara en joyería, donde el turista gasta en promedio $1,700 dólares, casi el doble del promedio local ($888.80 dólares). Entre los compradores internacionales, los turistas chinos (ATV $4,500 dólares) y japoneses (ATV $3,900 dólares) representaron 14% de las transacciones no domésticas en esta categoría.
En Norteamérica, los comercios deben considerar que los visitantes internacionales suelen preferir redes de pago tradicionales como Visa, Mastercard y American Express. Sin embargo, esquemas especializados como China UnionPay (CUP) y Japan Credit Bureau (JCB) presentan tickets promedio considerablemente más altos ($492.20 dólares frente a $165.20 dólares en tarjetas estándar).
Además del medio de pago también es importante la velocidad del “tap”. Durante la semana de la gran final del futbol Americano de 2026, el volumen de pagos sin contacto en formatos pequeños y retail de lujo en Estados Unidos subió a 19%, casi el doble del promedio habitual (8%-12%). En entornos de alta presión y alto valor, la rapidez en la interacción es tan relevante como la aceptación de la tarjeta.
Si una terminal no puede procesar de forma inmediata estos esquemas y métodos contactless, el negocio corre el riesgo de perder ventas de alto valor.
Deja que tu terminal cierre la venta
Los compradores internacionales de alto valor esperan un checkout sin fricciones, especialmente cuando su carrito supera los $1,000 a $5,000 dólares. Una infraestructura de pagos que procese tarjetas globales, múltiples monedas y reglas de autorización en tiempo real captura ingresos que los sistemas rígidos simplemente dejan escapar.
Los visitantes extranjeros representan cerca de un tercio del tráfico en retail impulsado por este tipo de eventos. Además, los datos históricos muestran que el valor generado por los países anfitriones ha crecido más de 300% entre 2002 y 2022. Para capitalizar este crecimiento, los comercios deben priorizar la optimización cross-border: la tokenización reduce rechazos innecesarios, el ruteo inteligente mejora tasas de aprobación y el reconocimiento de clientes ayuda a identificar compradores recurrentes sin importar su país de origen.
El beneficio es acumulativo. Los datos unificados de transacciones permiten detectar patrones de consumo por nacionalidad, anticipar demanda y ajustar inventario para la siguiente ola global, ya sea otro gran torneo o un crecimiento sostenido del turismo.

Lo que el retail debe hacer bien
Probar checkouts “sin fricción” para tickets altos. Simula transacciones entre $1,000 y $5,000 dólares para asegurar que la terminal y el emisor soporten compras de lujo.
Estar listo para el mundo en el punto de venta. Acepta wallets, tarjetas y monedas utilizadas por las principales nacionalidades que visitan el país (Japón, China, etc.).
Tratar al viajero recurrente como cliente de largo plazo. Usa perfiles unificados para conectar su experiencia entre tiendas, países y canales.
Viajes y movilidad

La demanda de movilidad sigue el calendario de partidos
Los grandes torneos no solo llenan estadios; transforman por completo los patrones de transporte en regiones enteras. Aerolíneas, plataformas de “ridesharing”, operadores ferroviarios y apps de movilidad viven picos de demanda que cambian rápidamente conforme avanzan los equipos y los aficionados ajustan planes con muy poco aviso.
Esta volatilidad puede impulsar hasta un 40% más de reservas flexibles o modificables, ya que muchos viajeros prefieren esperar a ver quién avanza antes de confirmar su siguiente movimiento.
Los datos apuntan a un perfil claro: el turista premium. Aunque las tarjetas tradicionales concentran la mayoría de las transacciones, esquemas regionales como CUP, JCB y Alipay están asociados a tickets promedio cercanos a $535.90 dólares. Estas rutas de consumo están fuertemente ligadas al país de origen: viajeros de China concentran la mayor parte del gasto con CUP y aficionados japoneses dominan el volumen con JCB.
En el caso de América Latina, especialmente Brasil, Argentina y Colombia, también destacan, con un ticket promedio de $160.86 dólares, superior al benchmark europeo.
Ganar la carrera de las reservas de último minuto
Durante un torneo de esta magnitud, la ventana de reserva puede pasar de semanas a minutos. Un resultado inesperado puede provocar que miles de personas intenten asegurar al mismo tiempo un asiento en el siguiente vuelo, tren o transporte privado. En estos momentos de “carrera”, el negocio que gana es el que ofrece menos fricción.
Integrar pagos como parte del stack logístico es clave. Mostrar precios en la moneda del usuario permite entender costos de inmediato y evita cálculos mentales con el tipo de cambio. El reconocimiento automático de métodos preferidos, ya sea CUP, JCB o una wallet digital, reduce abandonos al eliminar la necesidad de capturar datos bajo presión.
Este será el primer torneo de este tipo donde el agentic commerce jugará un papel relevante. De acuerdo con IDC, hacia 2026 los agentes de IA actuarán como “guardianes digitales”, gestionando en tiempo real la logística para los aficionados.
En lugar de que una persona actualice manualmente un sitio de viajes, un agente podrá monitorear el marcador y reservar automáticamente el mejor vuelo en cuanto un equipo avance. Más allá del transporte, estos agentes podrán diseñar itinerarios completos, conectando restaurantes, movilidad y entretenimiento según el perfil y la ubicación del usuario.
Para las empresas de viajes y movilidad, esto implica que los canales de descubrimiento están evolucionando.

Lo que viajes y movilidad deben hacer bien
Incorporar flexibilidad en los flujos de reserva para días de partido. Facilitar cambios, cancelaciones y trayectos multi-ciudad.
Aceptar métodos de pago verdaderamente globales. Integrar esquemas regionales, tarjetas, wallets y opciones de débito local en paralelo.
Optimizar autorizaciones en transacciones cross-border. Implementar ruteo inteligente y tokenización para mejorar tasas de aprobación en reservas internacionales de alto valor.
Entretenimiento y experiencia

Los aficionados más apasionados no bajan el ritmo.
Más allá del partido en sí, las ciudades anfitrionas se convierten en un escenario extendido de experiencias. Desde actividades culturales hasta fan zones temáticas, los aficionados buscan aprovechar cada momento. Rara vez se toman un día completamente libre. Entre encuentros, exploran opciones para extender la experiencia a través de comida, cultura y actividades compartidas. Estos visitantes superan consistentemente el gasto del consumidor local, incluso en categorías cotidianas como restaurantes casuales.
De acuerdo con Expedia Group, 62% de los viajeros deportivos opta por estancias tipo “maratón” de entre 2 y 6 días, y casi uno de cada cinco se queda una semana o más. Estos perfiles también gastan más que los locales. Nuestros datos del verano 2025 en Estados Unidos muestran que los turistas desembolsan cerca de $10 dólares más por comida (en California la diferencia llegó a $20 dólares) y alrededor de $5 dólares adicionales en cadenas de comida rápida. Los visitantes provenientes de China y Hong Kong lideran esta llamada “economía del tiempo libre”, con gastos promedio superiores a $40 dólares por persona, frente a un promedio local más cercano a $29–$30 dólares.
Dado que muchas de estas compras son espontáneas y mobile-first, el pago se convierte en el momento decisivo del recorrido. Ya sea reservando un museo el mismo día o asegurando un plan de celebración después del partido, el usuario espera pocos clics y confirmación inmediata. Los proveedores que minimicen fricción en estas transacciones de alta intención estarán mejor posicionados para capturar ingresos adicionales durante los días sin partido.
Haz que el pago sea parte de la experiencia.
Para capturar esta demanda de alta intención de compra, los operadores deben evolucionar del simple procesamiento a una estrategia basada en velocidad y confiabilidad global. Al implementar Comercio Unificado, los proveedores de entretenimiento pueden conectar la experiencia móvil con la asistencia presencial dentro de una sola plataforma.
La visibilidad cross-channel es clave para gestionar la volatilidad propia de un torneo internacional. Permite identificar clientes recurrentes y evitar rechazos de alto valor durante picos repentinos. Además, un enfoque unificado ayuda a personalizar interacciones según la variedad de nacionalidades en tiempo real, asegurando que wallets locales y precios en moneda de origen estén disponibles para reducir dudas al momento de pagar.
Al final, cuando el checkout de último minuto funciona sin fricciones en todos los puntos de contacto, los datos unificados permiten transformar momentos pasajeros de celebración en lealtad de largo plazo.
Lo que entretenimiento y experiencia deben hacer bien
Ofrecer checkout rápido y mobile-first. Muchas compras suceden el mismo día y desde dispositivos móviles.
Aceptar métodos de pago globales. Integrar tarjetas internacionales, wallets y opciones regionales preferidas.
Optimizar tasas de autorización. Las compras de último minuto dejan poco margen para reintentos.
Prepararse para compras grupales y paquetes combinados. Familias y grupos suelen adquirir experiencias en conjunto.
Escalar sin fricción en ventanas pico. Estar listo para incrementos abruptos de demanda tanto en días de partido como en días intermedios.
Hospitalidad

El ingreso se define en las fases decisivas
Cuando llegue el evento deportivo más grande del mundo, los hoteles se convertirán en el verdadero centro de operaciones de la ciudad anfitriona. La demanda se dispara y se mantiene elevada mientras los visitantes internacionales dominan las reservas. Para el sector hotelero, la oportunidad está en el llamado “multiplicador de lujo”: el potencial de ingresos incrementales que cruza la puerta principal con cada viajero de alto valor.
Nuestros datos de los Juegos de Verano 2024 en París confirman el poder de este perfil: los compradores chinos gastaron nueve veces el promedio de la industria por transacción en retail de lujo. Esto anticipa una necesidad operativa crítica para el próximo gran torneo. Estos mismos huéspedes esperan que sus estancias premium y depósitos incidentales, que suelen oscilar entre $1,000 y $5,000 dólares, se autoricen sin fricción ni bloqueos innecesarios por alertas de fraude internacional.
El impacto será significativo. Deloitte proyecta que este torneo impulsará de forma importante el sector hotelero en México, con un aumento en gasto y empleo que beneficiará incluso a estados vecinos, generando un efecto económico a nivel nacional.
Para capturar esta oportunidad, los hoteles deben mirar más allá de la ocupación y enfocarse en el “wallet share” total. Los viajes impulsados por torneos son dinámicos: los huéspedes cambian de ciudad o extienden su estancia conforme avanzan los equipos. Quienes gestionen estos ajustes sin fricción protegerán ingresos y elevarán la satisfacción. En cambio, sistemas fragmentados generarán fricciones justo cuando los clientes más valiosos estarán más activos.
Conecta cada punto de contacto del huésped
El “multiplicador de lujo” rara vez se concreta solo en la recepción. Se construye en cada decisión espontánea: una cuenta de bar a medianoche, una reserva de spa de último momento o una experiencia premium para ver el partido.
Al unificar pagos, los hoteles eliminan pequeñas barreras que frenan el consumo adicional. Cuando un huésped puede cargar consumos a su habitación o pagar con su wallet preferida sin reautenticaciones, esos gastos dejan de ser secundarios y se convierten en una fuente central de ingresos. El objetivo es un ciclo consistente donde la intención alta se encuentre con la capacidad inmediata de pagar en cada interacción.
Lo que los hoteles deben hacer bien
Prepararse para demanda internacional con amplia aceptación de tarjetas globales, wallets y múltiples monedas.
Permitir cambios flexibles de reservas conforme los huéspedes sigan a sus equipos durante el torneo.
Optimizar autorizaciones y depósitos en estadías y consumos de alto valor.
Unificar pagos desde la reserva online hasta el gasto dentro del hotel para visualizar la experiencia completa del huésped.
Someter sistemas a pruebas de estrés ante picos de llegada y salida en fechas clave.
Silbatazo final
transformar la oportunidad global en ventaja permanente
El mayor evento futbolístico del mundo representa una ventana de alto impacto donde el volumen local se cruza con un gasto internacional premium. Con estadounidenses y mexicanos liderando la venta de boletos, la presión está clara: los negocios deben manejar la magnitud del público local mientras capturan sin fricción la demanda global de alto valor.
Las empresas que se preparan con operaciones flexibles y pagos verdaderamente globales no solo capitalizan el momento; construyen capacidades que perduran más allá del torneo. Lo que se desarrolla para este escenario se convierte en la base para lo que sigue.